28Sep 2026
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Por qué el ladrillo viejo y la madera nueva se entienden tan bien
En la Gela Gorria juntamos un muro de 1910 con un mueble de roble de 2024. No chocan: se explican.

Un muro de ladrillo antiguo nunca es plano. Tiene juntas desiguales, piezas recocidas y manchas de un siglo. Ponerle delante un acabado perfecto lo hace parecer sucio; ponerle madera lo hace parecer cálido.
Dos materiales que se mueven
La madera y el ladrillo respiran: cogen y sueltan humedad. Por eso nunca los unimos rígidamente. El mueble se separa dos centímetros del muro y se ancla al suelo, de modo que cada material puede hacer su vida.
El mueble no esconde el muro: lo enmarca.
Usamos roble aceitado, nunca barnizado. Con los años oscurece y se acerca al tono del ladrillo, en lugar de alejarse de él.
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